jueves, 11 de septiembre de 2025

SÉ PACIENTE Y FUERTE Y ALGÚN DÍA ESE DOLOR TE SERÁ ÚTIL

 "Perfer et obdura, dolor hic tibi proderit olum" (Ovidio)



Querido hijo:

Han pasado ya 17 años desde el día en que nuestro mundo cambió por completo. Aquel día supimos que la mayor lección que la vida nos guardaba, estaba escondida detrás de un dolor inmenso.

Las lágrimas tapaban todo lo bueno que nos ofrecías y tardamos aún un tiempo en descubrir la suerte tan inmensa que tuvimos al tenerte.

Nuestra existencia hubiera sido completamente diferente si tú no estuvieras en ella; y no tengo ninguna duda de que habría sido peor.

Contigo me convertí en madre por segunda vez, pero también en maestra por primera vez. Gracias a ti, supe que había en mí una vocación que no conocía, supe que quería estar también al otro lado, porque aunque a veces el dolor desde ese lado también es grande, no te quepa la menor duda de que tanto esfuerzo ha valido y valdrá la pena, porque todos/as los alumnos/as nombrados por su discapacidad merecen tener a alguien que los vea como si fueran sus propios hijos; y no te quepa la menor duda que con el empeño de inculcar esa mirada, me levanto cada día.

Hoy que cumples 17 años y sigues buscando tu sitio en el mundo, quiero agradecerte todo lo que has hecho y haces por mí, porque tienes que saber que ahora soy mejor persona, y eso es gracias a ti, a lo que eres, a lo que no eres, a lo que serás y a lo que nunca podrás ser…de todo eso he aprendido y con todo eso me he convertido en la persona que soy ahora. De corazón ¡Gracias!

¡Feliz cumpleaños, hijo!

Te quise, te quiero y te querré

Mamá.



martes, 11 de marzo de 2025

A LA VUELTA DE LA ESQUINA

 Querido hijo:

En apenas 10 días volvemos a celebrar el "Día D", ese día que quisiera no tener que celebrar, pero que al mismo tiempo aprovecho para celebrar por todo lo alto. Para gritar a los cuatro vientos lo orgullosa que estoy de que estés en mi vida, para intentar cambiar miradas y conseguir tocar, aunque sea un poquito, esa inclusión verdadera con la que llevo años soñando.

Han pasado ya unos meses desde que di el salto al otro lado. En ocasiones he sufrido, porque te he visto en alguno de los niños nombrados por su discapacidad. Estoy intentando hacer las cosas lo mejor posible, para que ninguno se sienta como tú te sentiste, pero es complicado; casi siempre la voluntad no es suficiente, porque escasean los recursos y por más que lo intentas no llegas.

¡Ojalá! estés orgulloso de que te siga defendiendo desde el otro lado, tienes que saber que por muy difícil que sea, seguiré hasta el fin de mis días, porque te quise, te quiero y te querré.