viernes, 21 de abril de 2017

ELECCIONES

Yo no elegí que mi hijo tuviera síndrome de down, tampoco él lo eligió.  En mis planes no entraba nada de eso; en mis planes sólo entraba ser madre y pelearme por lo normal que nos peleamos todas las madres.
A partir de ahí yo sí elegí muchas cosas, y la más importante de todas fue elegir luchar por mi hijo y sus derechos; luchar contra una sociedad que te da la espalda porque tienes una etiqueta, contra un sistema educativo que te cataloga entre válidos y no válidos; contra un mundo que no está hecho para que nos ayudemos, sino para pisarnos los unos a los otros, y pasar por encima del más débil... Esa sí fue mi elección y voy a morir con ella.
Jamás en la vida voy a consentir que no le traten como la persona que es, que se  le ningunee y se le ponga una etiqueta enorme diciendo "tú no sirves"...
El mundo está lleno de gente malvada y ruin, pero por fortuna también hay mucha gente buena y con esa me voy a quedar, con la gente que suma y no resta.
La lucha es muy dura, muy difícil pelear contra tantos elementos y tratar de razonar y no ser la madre loca que no sabe quién es su hijo, pero no importa, por más piedras que nos pongan en el camino no desistiré de mi empeño, porque está en juego lo que más quiero en este mundo, están en juego los derechos y la felicidad de mi hijo....

miércoles, 25 de enero de 2017

EN DÍAS COMO ESOS

En días como esos  mandaría bien lejos al maldito cromosoma: Días donde tengo que engañarlo para hacerse análisis, días en los que lloro porque lo está pasando mal y no sé como ayudarlo... momentos donde me quiere explicar y no puede...  instantes en los que tengo la mala idea de compararlo con otros niños de su edad... segundos donde siento que voy a flaquear...en días donde es tratado injustamente sólo por su condición genética, donde sólo se ve lo negativo y en ningún momento lo positivo.... en esos días le daría una patada bien fuerte al cromosoma para que se largara.
Cuando pasan esos días, me doy cuenta de que es infinitamente mejor  y más real, darle una patada bien fuerte a lo malo, a la injusticia y a todo el que se ponga por delante; que le ha tocado luchar, y mucho, pero que seguirá hasta el infinito, y yo con él, y que por más piedras que le pongan en el camino, las vamos a sortear, y si cae habrá que volver a levantarse ...  porque tiene los mismos derechos que cualquiera y jamás volveré a permitir que alguien diga lo contrario. Ojalá el mundo se pusiera cinco minutos en su piel, ojalá pudiera ver que se transforma con él... Ojalá un día me levante y diga "hemos ganado, guarda la espada y descansa"...