lunes, 31 de agosto de 2009

LOS AYUDANTES

PARECE MENTIRA QUE UN SIMPLE GOLPE DE TAMBOR PUEDA PROVOCAR TANTAS EMOCIONES. HACE UNA SEMANA, MANUEL NO TOCABA EL TAMBOR Y AHORA DE PRONTO COMO POR ARTE DE MAGIA O MEJOR DEL TRABAJO DE SU ABUELA MARISA, ASI SIN MAS YA HIZO QUE SU MADRE TUVIERA UN MOMENTO BUSTAMANTE,( POR DIOS QUE ULTIMAMENTE ME PASO LA VIDA CON LA LAGRIMA EMOCIONADA AL BORDE DEL OJO).

LA ABUELA MARISA Y EL ABUELO MANOLO, SON UNA PARTE MUY IMPORTANTE EN EL EQUIPO DE TRABAJO, SI NO FUERA POR ELLOS, SERIA DIFICIL QUE MANUEL SUPIERA "LOS LOBITOS", "PALMAS, PALMITAS", "ADIOS", ETC... Y TODAS ESAS COSAS QUE SI BIEN PARA OTROS NIÑOS SON MAS NATURALES Y FACILES, PARA MANUEL REQUIEREN DE MUCHO TRABAJO Y DEDICACION, POR ESO NECESITARIA MUCHOS AÑOS PARA DARLES LAS GRACIAS POR OLVIDARSE DE SU PAPEL DE ABUELOS (CONSENTIR, DEJAR HACER, TAPAR LAS TRAVESURAS ANTE LOS PADRES...) PARA CONSEGUIR QUE MANUEL PUEDA SER UNA PERSONAS PLENA Y FELIZ, POR ESO Y POR MUCHO MAS: GRACIAS.
GRACIAS TAMBIEN A TODAS LAS PERSONAS QUE DENTRO DE SUS POSIBILIDADES ESTAN APORTANDO SU GRANITO DE ARENA EN ESTA CARRERA DE FONDO.
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3 comentarios:

  1. Y es que los abuelos de Manuel son únicos y lo digo yo que tengo el privilegio de ser su hija. Fíjate, Manuel, cuando yo quería tirar la toalla en esto de sacar las oposiciones de profe, allí estaba mi madre, diciendo "no" y "tú puedes", así que prepárate porque la güelita no te va a dejar que te quedes con los cinco lobitos, el tambor o las palmitas... ahora vamos a por el "sí" y daba la mocita en la cabecita... que por cierto, en tu caso, sería, daba el mocito...Ah, y afortunadamente, nunca nunca te libras de tu abu y sus consejos.

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  2. CÓMO SE NOTA LA K LO SABE DE PRIMERA MANO JE JE JE... BIENVENIDA AL CIBERESPACIO DE NUEVO

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  3. Me encanta verte así de feliz!!!
    Cómo me he identificado contigo cuando he leído tu última anotación. ¡Qué bien por Manuel!, ¡Qué bien por todos!.
    Y es que es verdad que cuando teníamos a nuestros primeros hijos (o al menos a mí me pasaba) casi no apreciábamos el esfuerzo que les suponía aprender a hacer algo nuevo, se daba por hecho que aprenderían las "palmas-palmitas", "el pon-pon", "los lobitos", gatearían, se voltearían en el suelo, andarían en su momento cuando "se les quitara el miedo", cogerían lo que les interesara porque serían capaces de querer coger, manipular, chupar, tirar y pedir... Y ahora, cuánto valoro el esfuerzo natural que mi hija mayor fue haciendo día a día sin que nadie le diésemos casi importancia. Ahora, cada pequeña novedad es una fiesta!, yo recuerdo especialmente el primer volteo de mi hijo, tras casi dos años de esfuerzo porque voluntariamente (y sin llorar) hiciera algún movimiento tumbado. Ahora andamos liados con el gateo y con sus pasitos agarrados, y él, que sabe lo que nos alegra que vaya consiguiendo cosas, aplaude entusiasmado cuando nos ve la cara de felicidad al conseguir lo que estamos intentando... y no sabes cómo se le ilumina la cara al vernos felices (eso me pega un empujón de ánimo que ni te imaginas,... bueno sí te lo imaginas porque será parecido a lo que tu sientes cuando Manuel aporrea el tambor emocionado!).
    ... y por supuesto, especial enhorabuena a esos güelitos, que como los de mi niño, han sido capaces el dejar a un lado su papel de mimadores compulsivos y nos ayudan en la tarea de emplear casi cualquier minuto del día en estimularles y enseñarles nuevas cosas.
    Muchos besos
    XXX

    ... ah!, Manuel mi niño dice que cuando queráis montáis una orquestilla, porque a él lo del tambor también le encanta, y las maracas y la pandereta tampoco se le da del todo mal!

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